
En la campaña 2026, la superficie sembrada con poroto en Tucumán presentó una marcada reducción como consecuencia de los bajos precios que tuvo el grano durante 2025, especialmente para el poroto negro. Desde el punto de vista climático, las abundantes precipitaciones ocasionaron excesos hídricos y retrasos de la siembra en
algunos campos. Las heladas y las precipitaciones ocurridas hacia el final del ciclo afectaron la calidad del grano, registrándose daños por heladas y brotado. En el aspecto sanitario, las condiciones ambientales favorecieron la aparición de bacteriosis común y mustia hilachosa, aunque esta última presentó una incidencia menor que en la campaña anterior.