Cobertura de la jornada virtual de citrus

Bajo el lema “El campo no para, nosotros tampoco”, la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (Eeaoc) organizó su sexto evento virtual para el sector agroindustrial. En esta ocasión fue dirigido al público de la actividad citrícola y el foco estuvo sobre las recomendaciones para el manejo sanitario del cultivo en la próxima temporada.

Sobre lo que se desarrolló durante el evento y sobre otras cuestiones, LA GACETA Rural conversó con el coordinador del programa Citrus y director Asistente de la Eeaoc, Hernán Salas.

– ¿Cómo evalúa el resultado de esta jornada?

– Teniendo en cuenta las dicultades que tenemos para organizar actividades presenciales, debido a la situación actual, la Eeaoc inició este ciclo de transferencias de modo virtual, como una forma de llegar a cada uno de los actores del sector productivo y de brindar nuestro apoyo. Es evidente que la actividad espera nuestro aporte, lo cual quedó visibilizado en la expectativa generada y en los más de 500 inscriptos que tuvimos. La idea es acompañar al productor, brindándole información permanente durante la campaña sobre diversos temas: sanitarios, climáticos, económicos, biotecnológicos, industriales, químicos, etcétera.

– Desde el punto de vista técnico, ¿qué aspectos desearía recalcar?

– Los acontecimientos acaecidos durante la presente temporada nos obligan a redoblar los esfuerzos por realizar las prácticas con la mayor eficiencia posible. Los tratamientos sanitarios deben iniciarse en tiempo y forma. El momento indicado para iniciarlos es entre el 50% y el 75% de caída de pétalos. En cuanto a la forma, si bien no se debe desperdiciar caldo de aplicación -debido a los daños al ambiente y al bolsillo del productor-, resulta necesario mojar adecuadamente las plantas y sus órganos, para brindar la protección necesaria. Los productos de mayor uso en esta actividad -aceite mineral y fungicidas cúpricos- actúan por contacto. Por tanto, si no aseguramos la llegada al blanco estaremos haciendo una pésima inversión. Según el tamaño o la edad de las plantas y del blanco a combatir, el volumen de caldo por planta oscila entre los 10 y los 25 litros.

– ¿Cuál esquema de manejo sanitario sugiere? 31/8/2020 “Lo que pasó nos obliga a redoblar los esfuerzos”

– Primero se debe tener en cuenta que existe la posibilidad de hacer dos esquemas productivos: uno, para industria; otro, para exportación. El primero puede ser destinado a lotes con baja productividad, cuantitativa y cualitativa. Con una aplicación en primavera de abamectin y de cobre, y una segunda a inicios del verano con aceite como insecticida, abamectin y cobre estaremos cubiertos de los principales problemas sanitarios que puedan afectar el objetivo industrial. Para exportación, el esquema deberá tener entre cinco y siete aplicaciones, para lograr una mejor calidad de fruta. Para las plagas, en la primera aplicación incluir el abamectin para el control de ácaros; en octubre y en diciembre o en enero, usar el aceite como insecticida (al 1%) para las plagas en general.

– ¿Y con las enfermedades?

– En todas se deberá incluir una formulación cúprica (óxido cuproso, de ser posible). Para mancha negra, la combinación del cúprico con estrobilurina contribuye a mejorar el control. En la zona norte sería ideal realizar dos aplicaciones, entre noviembre y enero. Para la zona central -Famaillá, Chicligasta-, la primera combinada debiera hacerse en setiembre, para favorecer también el control de sarna y de melanosis; la segunda, en diciembre, apuntada a mancha negra. Además, insistimos en implementar otras medidas para ayudar al manejo de esta enfermedad, como la eliminación de tejido seco -interior y restos de poda-, y cosechar correctamente, sin dejar fruta en la planta. Para cancrosis, es fundamental el uso de cobre -a mayor cantidad, mayor control- y el control del minador de los cítricos, el cual produce heridas que actúan como puerta de entrada de la bacteria. Este se puede controlar con aplicaciones terrestres de abamectin o spinosad. No obstante, durante el verano las condiciones meteorológicas muchas veces impiden el tratamiento terrestre, y las aplicaciones aéreas resultan una excelente y eficaz alternativa.

Desarrollo

Aspectos fisiológicos a considerar (Ing. Nelson Aranda, Sección Fruticultura, EEAOC)

El Propósito de esta charla fue brindar información del momento fenológico actual del cultivo y su relación con el inicio de las prácticas de manejo de la campaña. En este sentido se expuso sobre ciclos de crecimiento vegetativo, reproductivo, floración y cuaje.

Con respecto al crecimiento, en las regiones citrícolas del mundo donde el clima es tropical, no hay ciclos de brotación bien definidos. En Tucumán, de clima subtropical cálido, el desarrollo de nuevas brotaciones en el limonero se presenta en tres ciclos bien definidos; primavera, verano y otoño, siendo el de primavera el más importante por concentrar la mayor parte de la floración del año, incidiendo sobre la producción de “fruta de invierno”. En las brotaciones de verano y otoño predominan los brotes vegetativos sobre los reproductivos, sin embargo, esas floraciones son importantes, sobre todo la de otoño, porque determina la producción de “fruta de verano”.

En cuanto a la floración, es el proceso de apertura de la flor lo que posibilita la polinización y la formación del fruto. Hay tres pasos fundamentales para que se produzca: la inducción floral, que es un estímulo fisiológico por el cual una yema, destinada a producir hojas y ramas, sufre una transición a yema floral. La misma ocurre durante todo el invierno y los principales factores responsables son las bajas temperaturas y en algunos casos también el estrés hídrico. El segundo paso es la diferenciación floral que ocurre al final del invierno y es la formación de los órganos florales dentro de la yema, luego de la misma ocurre el tercer paso que es la expresión floral que comienza con la aparición de los primeros botones florales en la planta y culmina con la floración propiamente dicha.

La floración se inicia antes de primavera y puede durar de 15 a 30 días. Las flores, suelen estar agrupadas en racimos, en las axilas de las hojas y en las ramas del año anterior. También puede haber flores solitarias y brotes mixtos (hojas y flores en una misma ramita). Se considera que una planta está en inicio de floración cuando alrededor del 10% de las flores están abiertas; en plena floración cuando aproximadamente el 50% de las flores están abiertas; y el fin de floración cuando todos los pétalos se han caído. Generalmente, el porcentaje de flores que cuajan es muy bajo, pudiendo ser del 0,2 % al 1 %, lo cual no implica que el numero de frutos vaya a ser reducido, ya que normalmente el número de flores producidas por la mayoría de los cultivares puede oscilar entre 100.000 y 200.000 por planta adulta. La retención de la flor, el cuajado del fruto y su posterior desarrollo, dependen de las características genéticas, del tipo de inflorescencia, del número de flores y frutos, factores climáticos, manejo cultural, la disponibilidad de carbohidratos y hormonas, entre otros.

En cuanto a la caída fisiológica de órganos, la primera sucede antes o durante la apertura de flores, con caída de botones y flores; La segunda es la caída de fruta recién cuajada posterior a la apertura de flores (a partir del 75% de caída de pétalos). La tercera sucede varias semanas, en los meses de Noviembre – Diciembre, cuando el tamaño de frutas es de 2 a 3 cm.

Actualmente, la sección Fruticultura de la EEAOC lleva adelante estudios para relevar los distintos momentos fenológicos del cultivo y su relación con las condiciones ambientales, en procura de encontrar respuestas al comportamiento de de las distintas etapas, como ser la dinámica de brotación, floración, cuaje y caída de órganos.

Avances en el manejo de las principales plagas

El Ing. Agr. Marcelo Lizondo, técnico de la Sección Zoología Agrícola de dicha institución, presentó los avances en el manejo de las principales plagas en cítricos. En el inicio de su disertación desarrollo las diferentes alternativas de manejo de la cochinilla roja australiana (CRA). En primer lugar caracterizo los sitios donde se desarrollaron los ensayos, donde destacó que el correcto manejo de esta plaga requiere del uso de pulverizadoras hidroneumática con volúmenes de aplicación que varían entre 18 y 22 litros de caldo por planta (plantas adultas), realizando dos aplicaciones (fines de octubre-principio de noviembre la primera y fines de diciembre principio de enero la segunda). Para el control se evaluaron la eficacia de activos como pyriproxifen (0,3 – 0,5‰) y buprofezin (50 – 70 gr/hl), aplicados en primavera y la segunda aplicación con aceite mineral al 1%. Estos tratamientos mostraron un porcentaje de infestación inferior al 20% sin diferenciarse significativamente del tratamiento realizado con aceite mineral en las dos aplicaciones. Cabe destacar que si bien los residuos en fruta fresca estuvieron por debajo del límite, también fueron detectados en aceite esencial al momento de cosecha. También se evaluó el uso de diferentes aceites minerales destacándose el uso de I•ULTRA HV 1%, I•ULTRA LV 1 y 1,5 % (aceite permitido para los cultivos orgánicos), Active Oil CE 1% y Aceite Siner 1% (aun en proceso de registro).  En todos los casos se observó un porcentaje de infestación inferior al 15% y no se observaron diferencias significativas entre ellos. Al momento de hablar sobre el manejo del trips de las orquídeas, el Ing. Lizondo destacó que las aplicaciones para esta plaga requieren de un volumen de aplicación de 20 litros de caldo por planta (plantas adultas más de 10 años de edad). Para lograr un buen control de la plaga, 85% de fruta embalable (frutos sin daños y con daños leve de trips), se necesitaron tres aplicaciones de abamectina al 1‰ y spinosad al 0,1‰, o dos de formetanato al 0,25‰, o una de spinetoram al 0,4‰ (aun sin registro). Se recomienda iniciar los monitereos de trips de las orquídeas a mediados de diciembre cuando los frutos comienzan a entrar en contacto entre ellos o con hojas y ramas.

En base a los resultados obtenidos existen diferentes alternativas para el control de las principales plagas en cítricos, permitiendo realizar rotaciones de ingredientes activos en un manejo integrado de plagas. También es importante considerar los volúmenes de aplicación para cada plaga. Por cualquier duda o consulta comunicarse a la siguiente dirección mjlizondo@eeaoc.org.ar.

Situación de las principales enfermedades de campo

La Ing. Gabriela Fogliata presentó un análisis de la situación de las principales enfermedades de campo, sus niveles de infección y los resultados de los ensayos realizados para el control de cancrosis, mancha negra y melanosis y su relación con las condiciones agrometeorológicas de la campaña 2019/2020 en el área limonera de Tucumán.

Destacó que si bien las lluvias totales, desde octubre de 2019 a marzo de 2020, fueron menores que la campaña pasada, se presentaron dos periodos críticos, que favorecieron una alta incidencia de cancrosis. Uno de estos fue a fines de noviembre-inicios de diciembre, con lluvias excesivas, de gran intensidad y acompañadas de fuertes vientos, en varias localidades del área citrícola de Tucumán, lo que favoreció una alta infección de cancrosis en la fruta del primer corte.  El otro periodo crítico fue en febrero, donde el exceso de lluvias se dio principalmente en las localidades del noreste de la provincia y solo en algunas localidades del sur lo que resultó en condiciones óptimas para una infección tardía que habría afectado la fruta del segundo corte. A pesar de ello, los ensayos realizados con distintas formulaciones de óxido cuproso, demostraron que allí donde las plantas sin tratar alcanzaron un 50% de incidencia, fue posible controlar cancrosis con una eficacia mayor a 90% aplicando 5 veces durante la campaña una dosis de 3,75 kg de cobre metálico por hectárea y con un volumen de 5.000 L de caldo /ha. También se observaron resultados preliminares de productos de menor contenido de cobre, que si bien obtuvieron buenos resultados, tuvieron una eficacia menor, lo cual no es recomendable para este tipo de enfermedades, por su carácter cuarentenario.

En cuanto al control de mancha negra, presentó los resultados de los ensayos de la presente campaña, donde se realizaron cinco aplicaciones de fungicidas cúpricos, demostrando el incremento de eficacia de control alcanzado al adicionar estrobilurinas, en uno o dos momentos, en mezcla con fungicidas cúpricos. Destacó que la aplicación de estrobilurinas en el mes de diciembre resultó más eficaz que la aplicación en noviembre; y que en los tratamientos de doble aplicación, diciembre-enero resultó más eficaz que noviembre-diciembre. También comentó la importancia de mantener un adecuado volumen de caldo y una cantidad de cobre de 3,75 kg Cu/ha para lograr valores de eficacia de mayores a 90%.

Con respecto a melanosis, aclaró que la campaña tuvo condiciones menos favorables que la campaña pasada, debido a que hubo menos horas de mojado foliar en primavera. A pesar de ello resaltó la alta incidencia y severidad detectada en zonas como Chicligasta, donde esta enfermedad presenta alta intensidad todas las campañas. Se observaron las curvas de crecimiento de melanosis en frutos, resultados de una prospección realizada en distintas localidades, donde se destacó que la enfermedad tuvo muy alta incidencia y severidad en Chicligasta; alta incidencia pero una severidad menor en Famaillá (siendo más intensa en plantas viejas); menor incidencia y severidad en J. B. Alberdi y mucho menor aún en El Ojo. También mostró la curva de crecimiento en hojas. Remarcó que según los ensayos, el periodo de infección en los frutos fue de octubre a enero, mientras que para las hojas, este periodo se extendió hasta febrero, lo cual debe ser tomado en cuenta al planificar el calendario de aplicaciones.

Asimismo, se exhibieron los resultados de dos ensayos de campo realizados en lotes con alta intensidad de melanosis. En los mismos, utilizando los fungicidas convencionales (cúpricos y estrobilurinas), se logró un control parcial de la enfermedad, manifestado a través una disminución de la severidad, más que de la incidencia; y que el valor de fruta libre estará más condicionado por factores como ser la zona, las condiciones de la campaña (horas de mojado foliar de octubre a enero), la edad de la planta, o la presencia de ramas secas. No obstante, estas aplicaciones combinadas presentaron un efecto adicional logrando una disminución de enfermedades de poscosecha, como es el caso de la podredumbre amarga. También en estos ensayos se observó la reducción del daño por cobre al usar cúpricos de menor contenido de cobre metálico, o los cúpricos tradicionales en menor dosis, remarcando que esta reducción deberá ser considerada solo en situaciones puntuales donde no haya un riesgo de enfermedades cuarentenarias (cancrosis y mancha negra).