El maíz, un pilar del sistema productivo de granos

Se llevó a cabo el miércoles 27 de septiembre la primera parte del XXI Taller de híbridos de maízque organiza la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (EEAOC). Se realizó bajo la modalidad virtual y contó con alrededor de 200 participantes.

“Hace unos 40 años atrás,  podemos decir que el cultivo de maíz era un acompañante de la soja: en el norte de  nuestro país el porcentaje de siembra con ese cultivo era muy bajo. No obstante, en la actualidad  y en especial en los últimos 10 años, la situación cambio bastante.  Si medimos al cultivo de maíz  por productividad,  a nivel país es el principal cultivo. Se estima que, en la campaña a la que ingresamos, el crecimiento aproximadamente sería de un 10% más del área  y de la productividad, siempre y cuando las cuestiones ambientales sean las óptimas”, destacó  el Ingeniero Mario Devani, coordinador del Programa Granos, durante la apertura del taller.

Por otro lado, Daniel Gamboa, coordinador del Proyecto Trigo y Maíz de la entidad agrocientífica, afirmó que el maíz empezó a ser un cultivo vital para el sistema productivo de granos de la región NOA, debido a que su utilización en
la rotación con el cultivo de soja permitió que los efectos indeseables del monocultivo empezaran a tener solución.
Añadió que los productores empezaron a conocer las virtudes del cultivo de maíz; comenzaron a conocerlo, a manejarlo y lograron que la gramínea pase a ser rentable, por lo que hoy el maíz se convirtió en un pilar en el sistema
productivo de granos.
“Los productores están haciendo un buen uso de las herramientas tecnológicas, en lo que respecta a los genes en semilla, además de manejar de a poco una fertilización de acuerdo a las necesidades del cultivo y a lograr
devolver al suelo lo que el cultivo tomó”, explicó el especialista.
Explicó que debido a ello se ve a lo largo de varias campañas cómo los lotes van mejorando y produciendo de acuerdo a cómo se lo maneja y, por supuesto, a que las condiciones ambientales acompañen.

“Igualmente puedo decir que manejar un sistema con rotaciones adecuadas y de manera sustentable permitió lograr buenos rendimientos, a pesar de que el clima no ayudó con lluvias adecuadas. Es por ello que el maíz es hoy un cultivo y una herramienta vital para el NOA”, puntualizó

Durante la jornada, expertos de las diferentes secciones de la institución presentaron los resultados obtenidos durante la campaña 2020-2021.

El técnico  Jorge Forciniti, de la Sección Agrometeorología, presentó un resumen del análisis agrometeorológico. Entre las conclusiones finales el profesional subrayó que:

En la campaña actual los valores de temperaturas medias mensuales fueron, en sumayoría, normales. Sin embargo, se destacan valores que estuvieron por debajo de lo normal en el trimestre enero–marzo para las máximas y diciembre–febrero para las mínimas.En el mes de octubre, las temperaturas máximas absolutas superaron los 40ºC en todas las localidades analizadas, a partir de allí fue decreciendo la frecuencia hasta enero. En febrero y marzo hubo pocas localidades que superaron los 35ºC.Desde el punto de vista de la cantidad de días con temperaturas máximas mayores a 35ºC y mínimas mayores a 22ºC, esta campaña fue una de las más frescas de los últimos 10 años.

-En cuanto a las precipitaciones, se destacó una marcada heterogeneidad en la distribución temporal y espacial a través de toda la campaña. Los acumulados de precipitaciones en la presente campaña (desde octubre 2020 hasta mayo 2021) estuvieron por debajo de lo normal y de los de la campaña anterior en toda el área de cultivo de granos. Teniendo en cuenta las precipitaciones acumuladas diarias, los aportes de esta campaña estuvieron casi todo el tiempo por debajo de los valores normales acumulados e incluso, en la mayoría de los casos, por debajo de los de la campaña anterior. A pesar de tener una menor disponibilidad de lluvias en esta campaña, las mismas estuvieron mejor distribuidas que las de la campaña 2019-2020.Solo los meses de noviembre, febrero y mayo en la zona norte, y diciembre y marzo en la zona sur tuvieron anomalías positivas, en los demás predominaron precipitaciones por debajo del promedio de referencia.

La ingenieraCarmina Fandos, de la  Sección Sensores Remotos y SIG, se refirió a  los cultivos antecesores de invierno y de verano del maíz sembrado en la campaña 2020/21 en Tucumán. La profesional señaló que “el cultivo de maíz contribuye a la sostenibilidad del sistema de producción de granos de Tucumán y al incremento de los rendimientos de los restantes cultivos, especialmente de la soja”. Con la finalidad de evaluar la sustentabilidad del sistema productivo de granos, desde el punto de vista de la diversidad de cultivos, los técnicos analizaron los cultivos antecesores de los lotes sembrados con maíz en Tucumán en la campaña 2020/21, considerando el período 2018-2021:Se realizó un análisis multitemporal de imágenes categorizadas, aplicando técnicas de SIG. Se analizaron tres campañas previas de invierno y de verano, considerando la superficie con soja, maíz, trigo y garbanzo.El análisis de los antecesores inmediatos de invierno y de verano resalta el predominio de la secuencia soja-trigo-maíz. Dicha sucesión también  predominó al considerar el período 2018–2021.

-La frecuencia de siembra del maíz permite analizar el grado de adopción de la práctica de rotación soja/maíz, dado que el cultivo de maíz es la principal alternativa de rotación para los cultivos de soja en Tucumán. El análisis de la serie 2018-2021 indica que  del total de la superficie sembrada con maíz en la campaña 2020/21, el 66% fue sembrado con maíz en dos campañas; el 24%, una campaña; el 9%, tres campañas y el 1%, en las cuatro campañas de verano consideradas.

-El análisis a nivel departamental indica que las zonas norte y este del área granaria presentaron un mayor porcentaje de repetitividad de maíz, en contraste con la zona sur. Dentro de las zonas norte y este se destacó el departamento Burruyacu por presentar la mayor proporción de lotes con mayor frecuencia de siembra de maíz, mientras que en la zona sur resaltó el departamento La Cocha por la baja repetitividad.

La Ing. Amelia Rayó, del Laboratorio de Semillas de la EEAOC, determinó mediante observación del grano, el porcentaje en peso de grano dañado por Fusariumspp. y grano quebrado en híbridos de maíz procedentes de 3 localidades: Los Ortices, Overo Pozo y Tala Pozo.Se pesaron 100 grs. de cada muestra de las distintas localidades, considerándose como granos dañados a los que presentaban estrías de coloración blanquecina, síntoma característico de F. verticillioides; como así también a los que presentaron una masa algodonosa de micelio  de coloración rosada, típica de  F. graminearum. , del remanente de las separaciones se determinó grano quebrado.A partir de las observaciones realizadas en el laboratorio se determinó que en la totalidad de la muestras evaluadas el daño sobresaliente fue por F. verticillioides, aunque para ésta campaña los valores de grano dañado por Fusarium fueron muy bajos. Teniendo en cuenta los ambientes evaluados tanto en Overo Pozo como Tala Pozo el daño predominante fue el grano quebrado debido a las fechas de siembras más tardías y la baja humedad a cosecha.

Este tipo de análisis año tras año nos permite tener una idea del comportamiento de los materiales frente a éste patógeno y su interacción con el ambiente de producción.

Riego por goteo subterráneo en cultivo de maíz

Los ingenieros José R. Sánchez y Francisco A Sosa de las Secciones Granos y Suelos expusieron la temática de riego por goteo subterráneo en el cultivo de maíz.

El cultivo de maíz para granos en el NOA requiere entre 500-600 mm de agua bien distribuidos durante todo el ciclo. El periodo comprendido entre prefloración y llenado de granos es el de mayor sensibilidad a estrés hídrico.En condiciones subhúmedas y semiáridas suelen ocurrir sequías que pueden limitar la obtención de elevados rendimientos. En este contexto la incorporación del riego al cultivo del maíz permite, junto con otras prácticas culturales, aumentar los promedios productivos y mantenerlos en el tiempo. Por otro lado, el riego brinda una mayor flexibilidad en la fecha de siembra y en la secuencia de cultivos.

El riego por goteo subterráneo (RGS) o enterrado es una tecnología que se está incorporando paulatinamente a cultivos extensivos como maíz, soja y trigo. Si bien requiere una elevada inversión inicial, factores como la productividad por Ha en la secuencia de cultivos, la escasez de agua en nuestra zona y la independencia de elección de cultivares y sus fechas de siembra;  justifican su adopción en algunas zonas.

La EEAOC está probando la tecnología RGS en cultivos de granos. En la reciente campaña 2020/2021 de maíz se evaluó el comportamiento del RGS frente a un tratamiento de secano convencional. Las precipitaciones en el periododiciembre-mayo fueron de 475 mm con una buena distribución, el aporte del riego fue de 220 mm en promedio.

A pesar de las escasas precipitaciones durante el ciclo, los rindes comerciales del maíz fueron elevados, tal como ocurrió en los tratamientos en secano del ensayo (7500 kg/ha). De todas formas, fueron ampliamente superados (más de un 30%) por los rendimientos de aquellas parcelas que fueron regadas (su promedio fue de casi 10.000 kg/ha). Estos resultados estarían en parte explicados por un mayor peso demazorca en los casos regados, incluso en aquellas plantas de menor porte (denominadas como “dominadas”). Aun se continúa en proceso de determinación de otros componentes (peso del grano, número de hileras, número de granos por hilera, etc.). De todas formas, se debe tener en cuenta que estos datos son preliminares, ya que provienen de un solo ciclo agrícola, y para la evaluación global de la tecnología de riego subterráneo (tanto técnica como económica), se debe tener en cuenta toda una secuencia de cultivos de granos (estimándose que los mayores aumentos de rindes vendrían por los cultivos invernales) durante varias campañas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Resultados de la Encuesta de maíz

 

La encuesta de fin de campaña 2020/2021 de maíz realizada por la Sección Economía de la EEAOC, implicó alrededor de 59.289 hectáreas (ha) de Tucumán (62% de la superficie sembrada con el cultivo en la provincia), relevándose aproximadamente 24.000 ha más que la campaña pasada.  El procesamiento de los datos determinó rendimientos promedios mínimos de menos de 4,8 t/ha y promedios máximos superiores a 9,1 t/ha. El rinde promedio ponderado se estimó en 7,2 t/ha, 5% más que en la campaña 2019/2020.

Analizando la adopción de tecnología en el cultivo, se obtuvo que en el 52% de la superficie relevada se utilizó sembradora neumática y en el 15% sembradora de precisión.  El evento Viptera fue el más sembrado, seguido por Vt3Pro. La densidad de siembra elegida por el 75% de los encuestados fue de 55.000 semillas por hectárea.

Con respecto a la fertilización, el 73% de la superficie relevada se fertilizó con nitrógeno, incrementándose las hectáreas fertilizadas en comparación con la campaña pasada. Las principales fuentes nitrogenadas fueron el nitrato de amonio calcáreo (43% de los encuestados) y la urea (43% de los encuestados).  Mientras que en el 48% de la superficie relevada se fertilizó con fósforo, y las principales fuentes fosfatadas fueron el fosfato diamónico (40% de los encuestados), el superfosfato triple de calcio (21% de los encuestados) y el fosfato monoamónico (12% de los encuestados).

 

En cuanto a los aspectos sanitarios, se continúa observando problemas con Spodoptera frugiperda (oruga militar tardía) en las tecnologías utilizadas, principalmente en el evento VT3Pro. También se observaron algunos problemas, en menor medida, con Dichelops furcatus (chinche de los cuernos), Dalbulus maidis (chicharrita) y pulgones.  El 24% de los encuestados detectó problemas con enfermedades y sólo el 12% de los mismos realizó una aplicación para su control.  El 90% de los encuestados tuvo éxito en el control de malezas, los lotes se mantuvieron limpios hasta el cierre o realizaron algunas aplicaciones extras por escapes. Las malezas más importantes en esta campaña fueron Amaranthus spp. (ataco), Borreria sp (botón blanco) y Chloris y trichloris, realizándose entre dos y tres aplicaciones de herbicidas en el 90% de la superficie relevada.  El 93% de los encuestados no presentó problemas de fitotoxicidad.